Señores y señoras
Honorable Jurado
Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2025
Ministerio de Educación de Chile
El proyecto intelectual de Rodrigo Cánovas, que cruza la crítica literaria, el ensayo y la docencia universitaria, ha sido crucial para entender el devenir de nuestro país en las últimas cinco décadas, desde el trauma de la dictadura hasta el comienzo del nuevo siglo.
La amplitud, creatividad y lucidez de su obra nos ha permitido ver en la literatura un espacio donde reimaginar nuestra identidad individual y colectiva: su pionero trabajo sobre la escritura en dictadura nos permitió reelaborar las heridas y silencios de la experiencia autoritaria (Lihn, Zurita, Ictus, Radrigán [1986]); nos reveló la escritura indígena de Guamán Poma de Ayala como un contemporáneo por su relación con la censura (Guamán Poma, Felipe [1993]); con la llegada de la democracia, en el espejo de la narrativa chilena contemporánea vislumbró el rostro de un huérfano, figura ambivalente entre la pérdida de horizontes utópicos y la reconfiguración de los caminos de la libertad (Novela chilena, nuevas generaciones [1997]). Además, revisitó magistralmente los clásicos modernos de la novela hispanoamericana desde el espacio nocturno y carnavalesco del prostíbulo (Sexualidad y cultura [2003]) y, en un gesto visionario, saludó al siglo XXI explorando las voces inmigrantes judíos y árabes en nuestro país (Literatura de inmigrantes [2011]), invitándonos a reconocernos en la mirada del otro, como si intuyera que los nuevos tiempos traían consigo el signo de la errancia y el desplazamiento.
Tanto desde su obra ensayística como desde sus permanentes contribuciones en prensa escrita, el trabajo del profesor Rodrigo Cánovas ha enriquecido sustancialmente la comprensión de la vida cultural chilena de los últimos cincuenta años al ofrecernos nuestra identidad como un mosaico de voces (en ese mosaico conversan Isabel Allende y Gonzalo Millán, Guamán Poma y Raúl Zurita; Diamela Eltit y Sor Úrsula Suárez). Por la excelencia de su investigación, por la calidad de su escritura capaz de apelar tanto al público universitario como a la prensa, por abrir el camino para la acogida de las nuevas voces migrantes de la literatura chilena del próximo milenio; por alentar el diálogo democrático desde las letras y celebrar la diversidad de voces que nos constituyen, creemos que Rodrigo Cánovas merece ampliamente ser reconocido con el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2025. Reconocer su trabajo sería reconocer a uno de nuestros más destacados ensayistas y a un verdadero cronista de la literatura chilena.