De acuerdo a las leyes de la Iglesia Católica Romana (Canon 872, 874, 892 y 893), para ser padrino, una persona tiene que:
- Ser una persona apropiada para este papel, seleccionada por la familia del candidato, y tener la intención de llenar este papel privilegiado
- Tener por lo menos 16 años de edad
- Haber recibido los tres Sacramentos de Iniciación: Bautismo, Eucaristía, Confirmación
- No ser ni el padre ni la madre de la persona que va a ser bautizada.