El sábado pasado, mi amiga y yo fuimos a la playa. Hacía mucho calor, así que decidimos nadar toda la tarde. A ella le encantó el mar, pero a mí me dolían un poco los pies después de caminar tanto. Por la noche, cenamos en un restaurante nuevo que había cerca del hotel; la comida estaba deliciosa. Antes de dormir, nos duchamos y hablamos sobre nuestros planes para el día siguiente. Cuando era niña, siempre visitaba la playa con mi familia, así que ese viaje me trajo muchos recuerdos bonitos.